Llevaba bastante tiempo sin darme un homenaje y tenía entre ceja y ceja a este monumento desde hacía tiempo. La había llamado un par de veces para citarnos pero siempre la encontraba ocupada. Así que el jueves por la noche me decido a llamarla otra vez, me digo a mi mismo a la tercera va la vencida…pero no era mi día. La llamo una vez y nada, una segunda vez y tampoco, una tercera…y una cuarta…no obtengo respuesta. Yo con mi calentón me digo, busquemos otra. Pero no. Tenía que ser ella. Me iba a dormir cuando me suena el movil. Raro. Era ella. Me comenta que ha tenido mucho trabajo y que está muy cansada. No era el día. Hablamos un rato y comentamos que el destino está siendo caprichoso con nosotros. Nunca encontramos el momento. Pero ese momento llegó. Fué el sábado por la noche. Han pasado tres días pero lo recuerdo como si lo acabara de vivir. La llamo y me dice que es el momento perfecto, se ha tirado todo el día durmiendo y está descansada, esperando que alguien le dé guerra. ese alguien soy yo. Nos damos media hora, me da la dirección y allí me planto a la hora acordada. La portería es antigua, el ascensor viejo, con dos puertas que hacen bastante ruido. Llego al piso y se abre la puerta sin que se vea a nadie. Se cierra la puerta a mi espalda y allí está ella, espectacular, usando el tópico de que está mejor que en las fotos, pero que en su caso es verdad. Pasamos a la salade estar y nos sentamos en un cómodo sofá. El piso no es muy grande pero si muy acogedor. Charlamos un rato, de lo difícil que había sido poder concretar la cita, de como habían ido estos días, etc…hasta que en un momento dado se me acerca y me besa en los labios, mirándome con una cara de vicio que me estaba poniendo más cachondo de lo que ya estaba. Aun en el sofa nos besamos apasionadamente, jugando con nuestras lenguas mientras nuestras manos empezaban a explorar el cuerpo del otro. Para un momento. Me dice ponte cómodo. Me quito toda la ropa menos los calzoncillos y seguimos con los juegos. Ella solo lleva un tanga rojo, que voy masajeando, notando como algo crece en su interior. Se arrodilla en el suelo y me dice que me ponga de pie. Me baja los calzoncillos y me obsequia con una mamada de ensueño. Se le mete hasta el fondo y en un momento dado le cojo de la cabeza y la aprieto para que se la meta más si cabe. Después de un rato cambiamos las tornas. Se pone de pie y con la mano me obliga a bajar para trabajar oralmente su miembro que para mi sorpresa está duro como una roca. Lo beso, lo lamo, me lo meto en la boca hasta que me dan arcadas. A ella le gusta, gime de placer, y me aprieta la cabeza para que me la meta toda en la boca. Solo me libera cuando oye mis arcadas. Me levanta del suelo y vamos a su habitación donde nos espera la cama. Ella se tumba y me indica que me tumbe de tal manera para disfrutar de un 69 . Yo aprovecho para lamerle cada centímetro de polla, bajando hasta los huevos y hasta su culo. Estamos un buen rato así cuando se levanta de golpe y me dice que me va a follar, que me ponga a cuatro patas. Obedezco sin rechistar. Veo que coge algo de la mesita de noche y cuando me estoy preparando para notar las primeras embestidas me sorprende con un beso negro sublime que me hace ver las estrellas. No se exactamente cunato tiempo duró pero para mi fue una eternidad, fue simplemente espectacular. Cuando notó que ya estaba totalmente relajado, me cambió de posición y me tumbó en la cama boca arriba con las piernas apoyadas en sus hombros y empezó a clavarme su dura estaca, primero suavemente para ir aumentando el ritmo y la fuerza poco a poco. Acabó follandome fuerte, como me gusta. Cambiamos otra vez de posición, me dijo quiero que te corras así. Se tumbó en la cama y me hizo sentarme encima de ella clavandome su polla en mi ya abierto culo, mientras me pajeaba al mismo ritmo que me follaba el culo. Al poco rato mi polla estallaba de placer corriendome encima de su barriga y sus pechos. Nos limpiamos y nos tumbamos otra vez en la cama . Estuvimos charlando un buen rato, sinceramente no se cuanto. Llegamos a un punto que le dije que estaba muy a gusto hablando con ella y que si no tenía a nadie esperando podía quedarme con ella charlando toda la noche. me comentó que cuando está con un cliente apaga el movil o lo deja en silencio, para no cortar la relación. No quiero molestar y le digo que me voy a vestir. Alcanzo mi ropa que estaba tirada en el sofá y mientras me estoy visitiendo ella sigue en la cama desnuda. Se sienta en el borde de la cama y veo que sigue con su polla dura como una roca. Le digo que si sigue cachonda y ella me dice que si. No se si tomarlo como una invitación o que, pero el caso es que me acabo de vestir y me voy para la puerta. En ese momento se pone delante mío y me dice que quiere correrse ella también al tiempo que se saca su polla del tanga y sigue dura como el primer momento. Con la chaqueta puesta me arrodilla delante suya y me hace que le dedique una mamada. Me voy poniendo cachondo, ella tambien. Me levanta y me lleva a la cama otra vez, haciendo que siga mamandosela. Le digo que me la quiero follar, así que me enfunda un condón con la boca y se tumba con las piernas para arriba ofreciendome su culo para que se lo rellene con mi polla, cosa que hago al momento. Mientras me la follo ella se pajea, gimiendo y gritando de placer. Me vuelve a tumbar en la cama y me ofrece su polla otra vez para que se la chupe cosa que hago lo mejor que se. Quiero que se corra. Quiero que llegue al clímax como escasos minutos antes lo había hecho yo. Se coge la polla y se empieza masturbar mientras yo le acaricio los huevos y la zona del ano mientras le chupo los pezones. Al cabo de un rato grita con más fuerza, soltando una cascada de leche que le inunda la barriga. Me vuelve a mirar con cara de vicio y me dice si voy a poder correrme otra vez. Le digo que claro (quien no se puede correr teniendo semejante pivón en la cama). Me dedica otra soberbia mamada que acaba chupandome los huevos y la zona anal mientras me masturba. Al poco rato acabo soltando mi segunda corrida que me inunda la barriga. Nos reímos, nos tumbamos, cada uno con su corrida en la barriga. Nos besamos como si fueramos una pareja de novios. Incluso le comento que estoy tan a gusto que me podría quedar dormido allí mismo. Me vuelvo a vestir y esta vez si que nos despedimos definitivamente. Hasta que vaya a verla por segunda vez. Que la habrá. Lo prometo.

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