Llevaba mucho tiempo siguiéndola a través de su pagina web y del Facebook. Estaba impresionado con sus fotos, con los relatos de otras experiencias (siempre súper positivos) y con la forma de pensar que tiene expresada en sus comentarios. Bueno, al grano. La ultima semana de marzo tenia que viajar a la península por motivos de trabajo y afortunadamente mi viaje me permitía estar en Barcelona un fin de semana. En cuanto lo supe, meses a tras, me puse en contacto con ella, primero a través de un correo electrónico, donde le expuse las fechas y lo que quería y ya a una semana de ir, la llame por teléfono para ir concretando. La primera vez que la escucho me parece una chica muy agradable, muy sensual, con las ideas muy claras sobre la profesión que ejerce…

En esta conversación me confirma que en esas fechas estará en su casa de Barcelona. La días previos al encuentro se me hicieron interminables. Solo me preocupaba que pasaran los días rápidamente y llegar al hotel de Barcelona el viernes 28. Había reservado uno cerca de la estación de Sants ya que vi que su dirección quedaba a pocas manzanas y me podría desplazar hasta allí andando. La llame esa misma tarde. Se acordaba de que habíamos hablado de vernos al día siguiente y aunque mi intención era quedar con ella por la mañana (no por nada, es que quería que fuese cuanto antes) me pidió si podía ser por la tarde y quedamos a las cuatro. Esa noche me costo dormir, estaba muy nervioso y a la vez muy ilusionado. Por fin iba a cumplir un sueño que tenia desde hacia mucho tiempo. Amaneció un día frio y desapacible en Barcelona y la mañana la emplee en cosas sin importancia. Comí pronto, no quería ir haciendo justo la digestión y me prepare a conciencia, siguiendo todos esos consejos que los foreros mas experimentados nos dan para que las citas sean perfectas. A las cuatro menos cinco ya estaba cerca de su dirección, pero para que no pareciera que estaba desesperado (que si lo estaba, no nos vayamos a engañar) espere a las en punto para llamarla. Me cogió el teléfono y se sorprendió que ya estuviera allí (luego me entere que me había dicho la tarde anterior que la llamara para confirmar por la mañana y yo con los nervios no me entere) y me pidió que esperara un ratito mas, a lo que conteste que sin problemas, aunque esto hizo mas desesperante la espera. Parecía que no llegaría nunca el momento. Me llamo para decir la dirección exacta y me dijo que ya podía subir. Llegue al portal, llame al timbre y me abrió. Subí al piso (por cierto, hacia mucho tiempo que no veía un ascensor tan antiguo) y llame a la puerta. La puerta se abrió, ella estaba detrás de la puerta y entre. Dicen que una imagen vale mas que mil palabras y confirmo la regla. Allí estaba ante aquella diosa que tanto había admirado en fotos, bella, deslumbrante, encantadora, con una sonrisa que enamora. Le dije lo encantado que estaba de por fin estar allí. Ella sonreía. Nos saludamos con dos besos y me pidió que la acompañara atravesando su piso hasta una salita donde nos acomodamos en un sillón. Me dijo que había esperado mi llamada a lo largo de la mañana, para confirmar cita y que por eso no estaba preparada cuando le avise que estaba ya en la zona y me había tenido que hacer esperar, que no le había dado tiempo a prepararse. No se el que. Le dije que para mi estaba perfecta, que la prefería casi al natural. Charlamos un poco. Yo lo necesitaba para calmar un poco la desesperación acumulada durante muchos días y le dije que a partir de ese momento estaba cumpliendo un sueño. Había imaginado muchas veces como iba a ser aquel encuentro y por fin lo estaba viviendo. Con la conversación se fue rompiendo el hielo. Nos besamos. Que exquisita boca, nuestras lenguas se palparon y entrelazaron y ella soltó un pequeño gemido de aceptación. Me enseño sus pechos, preciosos, recientemente operados, muy bien puestos. Me los ofreció y yo caí sobre ellos disfrutándolos en mi boca y acariciándolos con mis manos. Deliciosos. Después saco su miembro de entre sus braguitas. Ya estaba duro y me apuntaba a la cara ofreciéndose. Yo no pude decir que no y me incline a besarlo y lamerlo. Exquisito. Lo chupaba y me lo tragaba hasta el fondo. Dita acompañaba con sus manos y me empujaba para que lo tragara hasta el fondo, cosa que conseguía no sin atragantarme en alguna ocasión. Que sabor mas maravilloso. Ella palpo el mío y noto como estaba como una roca, excitadísimo. En un momento determinado me pregunto: “que quieres hacer”. Yo le dije que quería disfrutarla entera sin prisas, besarla, acariciarla, lamer todo su cuerpo y que me follara. Ella con una sonrisa muy picara me miro a los ojos y dijo: “muy bien. Y por supuesto que te voy a follar”. Aquello me puso muy cachondo. Se levanto, me invito a seguirla a su habitación y allí continuamos nuestro idilio. Terminamos de desnudarnos y pasamos a su cama, pegada a la pared y flanqueada por un enorme espejo que duplicaba las imágenes que allí se iban a ver. Se tumbo totalmente desnuda boca arriba. Me pregunto si fumaba y que si me molestaba que ella lo hiciera, pues quería que le comiera su miembro mientras ella lo hacia (debe de excitarle mucho esta visión pues ya lo había leído en alguna otra experiencia de otros clientes) . Como le iba a decir que no. Allí estaba ella dando caladas a su cigarrillo mientras yo me “fumaba” aquel habano que ella tenia entre las piernas. La visión de aquellos ojos que tiene tatuados en su bajo vientre mirándome mientras yo me deleitaba con su aparato la recordare de por vida. Yo lamia de arriba a bajo, salivando y disfrutando, su miembro, sus testículos, saboreando cada punto. Ella gemía y me hacia ver que disfrutaba. Cambiamos de posición y ella intento comer mi miembro, cosa que no pudo hacer durante mucho rato pues yo estaba excitadísimo y estaba a punto de estallar y se lo hice saber. Ella paró. Se quedo allí, entre mis piernas. Yo recostado y ella me miraba con esos ojos vibrantes y felinos desde esa posición. Que visión Dios. Me quedaría a si de por vida. Me dijo que me iba a follar. Me coloco a cuatro patas en el borde de la cama. Ella de pie se inclino y saboreo mi culo. Que gusto. Para ella estaba muy rico y me izo un maravilloso beso negro para lubricar y abrir mi ojete. Se enfundo un preservativo y tras varios intentos (me pregunto si hacia mucho tiempo que no me follaban, a lo que respondí que si), lubricando y ensanchando mi agujero, me penetró. Empezó con algunos movimientos, primero lentos y delicados y a continuación mas rápidos y constantes. La visión de verla a través del espejo tras de mi embistiéndome y follándome no solo me ponía súper excitado sino que quedo grabada en mi retina. Volvimos a cambiar de posición y ella se colocó de nuevo boca arriba. Me invito a que me colocara sobre su miembro y así cabalgue durante un rato. Su cara de placer, sus gemidos y movimientos sensuales terminaron por completar mi excitación y me corrí sobre su vientre llegando al éxtasis máximo. Tengo la suerte que si mantengo un encuentro donde estoy disfrutando de forma placentera soy capaz de tener un orgasmo y correrme sólo con la penetración y con ella no tuve problema. Como lo iba a tener. Estábamos exhaustos y tras limpiarse nos quedamos recostados muy juntos el uno del otro, hablando de multitud de cosas. Yo disfrutando de su cercanía, su sencillez e inteligencia. Es una gran anfitriona. Ella seguía excitada y me preguntó si quería que se corriera. Por supuesto. Como no darle ese placer. Me pidió que le comiera sus testículos mientras ella se masturbaba y que me colocara de tal forma que ella pudiera seguir disfrutando de la visión de mi culo a través del espejo. Lamí y saboree sin parar, disfrutando de sus partes. Ella se masturbaba y observaba mi trasero, subía su excitación y en un momento determinado no pudo más y tuvo una enorme corrida que lanzo sobre su vientre. Eso termino con nuestras fuerzas y quedamos rendidos. Me invito a una ducha, la cual necesitaba y mientras me vestía en el sillón de la salita donde todo había comenzado seguimos charlando y ella me observaba con su cara angelical. Todo había acabado. Le abone el servicio, me acompañó a la puerta, nos despedimos con un hasta luego y me marche satisfecho. Aquel sueño se había cumplido. Se lo dije en varias ocasiones. Había valido la pena la espera para estar con una verdadera profesional del sexo. Dita me había regalado una maravillosa experiencia. No cabía duda que ella seria capaz de cumplir los sueños que yo tenia reservados para aquel encuentro con creces. Dita, gracias, gracias, gracias. Te llevo en mi mente y en mi corazón. Ya eres parte de mi por siempre.

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