No voy a confeccionar una ficha de mi cita con Dita, ni tampoco voy a explicar como trascurrió la misma con todo tipo de detalles. Creo que Dita se merece mucho más y esta es mi motivación para escribir estas líneas. Desearía que fuese un reconocimiento público al trabajo bien hecho que cada día lleva a cabo. Dita es una buena y gran persona, totalmente comprometida con su profesión. Cuida al extremo su cuerpo y su mente, y su objetivo es hacer su trabajo cada día mejor. Su vivienda es como ella, acogedora, calida y confortable. Es honesta, atenta, culta y ama su trabajo. Cuatro veces la he visitado en los últimos tres meses. Siempre me ha sorprendido. He visto la Dita profesional, la Dita ilusionada ante la inminencia de un viaje al extranjero, la Dita cansada y agotada después de un intenso día de trabajo, la Dita alegre, juvenil, traviesa, ágil y juguetona, la Dita intima, la Dita provocativa, fogosa, agitada, concentrada y convulsiva, la Dita dulce y cariñosa y la Dita cómplice. Esta última Dita es la que mas agradezco. Con su buen hacer es capaz de potenciar mis cualidades. Seguro que en las próximas visitas descubriré nuevas facetas. Me gusta su forma de ser, la valentía con la que afronta la vida, y las crisis que todos tenemos, y como consigue los retos que se propone. Es una luchadora nata. Fuera de su país de origen, donde reside su familia mas cercana, y realizando un cambio personal radical durante los últimos años. Cuando decida emprender nuevos retos profesionales aplicará métodos similares y las mismas cualidades humanas. Esto es garantía de éxito. Cuando cierro la puerta y empiezo a descender las escaleras del edificio ya estoy imaginándome como se desarrollará la próxima cita. Espero continuar ganándome su confianza y siempre que la tenga a mi lado procuraré tratarla con la misma exquisitez con la que ella me trata. Por todo ello, me he atrevido a titular el presente escrito con un: MessiDita, que desearía que fuese suficiente elocuente. Dita: una gran profesional y una gran persona. Dita: muchas gracias por resucitarme. Antonio.

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