Sublime experiencia. Como un adicto, recientemente he vuelto a visitar a esta Diosa del sexo. Si la vez anterior ya fue una experiencia increíble, esta última fue aún más haya. Parecía imposible, pero desde que se abriera la puerta y la vi con un salto de cama de seda negro y unas medias, aquello ya apuntaba a una cita muy cargada de sensualidad. Besos, caricias y a la habitación. Casi sin tiempo a cruzar dos palabras y ya me encontraba chupando esa polla que crecía y crecía entre mis labios. Intercambio de posturas y ella tragándose hasta mis huevos sin piedad. Con una ereccion terrible, me la follo a 4 patas, un culo que tiene vida propia y succiona, aprieta y vuelve a succionar. En un momento de máxima excitacion, ella me pide fist a lo que soy incapaz de negarme. Madre mía, es una pasada mirarla al espejo mientras entra y sale mi mano hasta la muñeca. Así estuvimos un rato. Ella, satisfecha, me tumbo en la cama boca abajo y con ese pollon duro como una piedra, comenzó a rondar mi culo. Me susurró al oído que me iba a follar y tras lubricar bien, empezó poco a poco a meterla. Con mucho cuidado de no hacerme daño ya que no está muy abrieto aún mi culo, hasta que la tuvo toda dentro. Entonces, rítmicamente comenzó a follarme sin tregua. De pronto para, me jira, me la vuelve a chupar y cuando está otra vez a tope, se monta encima. Alargando el placer de forma incomparable, cuando ve que estoy a punto sale de encima. Quiere que sigamos disfrutando pese a verme sufrir por las ganas de correrme que tengo. Se tumba en la cama y con su polla en la mano me ordena sentarme encima. Comienza una follada tremenda, con mi polla dura y el culo abierto me va follando hasta que ya no puedo más y me corro como nunca antes. No sé qué será lo siguiente, pero cada vez que voy se supera. Soy un adicto a Dita y volveré, una y otra vez.

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